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...tres horas

Salzburgo en tres horas

¿Sólo dispone de tres horas para visitar Salzburgo? No se preocupe, ya que algunos rincones de la ciudad de Mozart se pueden visitar rápidamente entre dos citas de negocios o en un alto en el camino.
A los visitantes que acudan a Salzburgo en tren les aconsejamos dejar el equipaje en la consigna de la Estación de Trenes. Para llegar al cercano casco antiguo de la ciudad es recomendable hacer uso de uno de los numerosos autobuses urbanos, del servicio de taxi o aprovechar para un pequeño paseo a pie. El trayecto desde la Estación al centro recorre las orillas del Río Salzach y dura solo veinte minutos. Además, disfrutará de unas preciosas vistas panorámicas. 

Una pequeña ruta por la ciudad
Si pasa por la ciudad a media mañana, puede aprovechar una de las visitas guiadas al casco antiguo que se ofrecen a las 12.15 h y a las 14.00 h. Estas visitas tienen una duración de una hora y media y el punto de encuentro está situado en la Plaza de Mozart. No requiere reserva previa. Si después quiere disfrutar de las impresionantes vistas desde la Fortaleza Hohensalzburg, lo más cómodo y rápido es hacer uso del funicular que comunica el casco antiguo con la fortaleza.

Salzburgo individual
Si Usted prefiere pasear por Salzburgo a su aire, le recomendamos una visita a la famosa Calle Getreidegasse, donde podrá encontrar numerosas tiendas tradicionales. De ahí puede continuar su paseo pasando por la Catedral y seguir hasta la Fortaleza Hohensalzburg. O bien puede optar por visitar la Casa Natal de Mozart en la Getreidegasse, seguido de la Iglesia Franciscana y el barrio de San Pedro, donde se ubica el monasterio más antiguo de la zona germanoparlante, para después pasar por el famoso cementerio de San Pedro a los pies del Monte Mönchsberg, y terminar finalmente su paseo en la Catedral.

Saborear Salzburgo
Por muy breve que sea su visita a Salzburgo no debería prescindir de algunos deleites culinarios. Nada mejor para relajarse y disfrutar de la belleza arquitectónica de esta ciudad que sentarse en una de las terrazas de las numerosas cafeterías tradicionales del casco antiguo. Con un café acompañado por una de las deliciosas tartas tradicionales podrá contemplar y escuchar el ir y venir de los coches de caballos pasando sobre los adoquines, las melodías del famoso campanario, el bullicio de lenguas foráneas y el sonido cristalino de la porcelana fina en la que se sirve su tarta.