© Klaus Lefebre
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Festiwal Salzburski

Hofstallgasse 1
5020 Salzburg
0043662 8045-0
0043662 8045-555

Crónica del Festival de Salzburgo

El Festival de Salzburgo figura entre los festivales de música clásica más prestigiosos del mundo y ha contribuido notablemente a que la ciudad de Salzburgo se conozca en todo el mundo. Desde su primera edición, el Festival ha contado siempre con la colaboración de artistas internacionales y se ha caracterizado por la extraordinaria calidad de sus programas musicales, donde se combinan la tradición con las tendencias más modernas y actuales.

Los inicios
La idea de fundar el Festival de Salzburgo surgió por primera vez a finales de la Primera Guerra Mundial cuando en 1918 el director Max Reinhardt, quien había iniciado su carrera como actor en el Landestheater de Salzburgo, envió una petición con este propósito a Viena. En 1919, el poeta Hugo von Hofmannstal a su vez hizo una primera concepción del Festival.
El Festival nació finalmente el día 22 de agosto de 1920 con la escenificación de la obra Jedermann de Hugo von Hofmannsthal bajo la dirección de Max Reinhardt en la Plaza de la Catedral. En la segunda edición del Festival en 1921 el programa incluyó por primera vez conciertos de orquesta y en 1922 se amplió el apartado dedicado a la ópera. El acondicionamiento de escenarios adicionales en la Escuela de Equitación (1926) y en la recién construida Casa del Festival (1925-27), permitió ampliar la oferta de espectáculos. Muy pronto la ciudad de Salzburgo se convirtió en punto de encuentro de los mejores directores de escena, directores musicales, actores e interpretes de aquella época.

La segunda guerra mundial y los años de la posguerra
Con la anexión de Austria a Alemania cambió el perfil del Festival de Salzburgo. A muchos de los artistas que en los años anteriores habían marcado el Festival se les prohibió participar. Así, se prohibió la escenificación de la obra del fundador del Festival Hugo von Hofmannsthal y el público internacional dejó de acudir al evento. La ciudad entonces fue objeto de la propaganda política. Tras el inicio de la guerra el programa de conciertos se redujo notablemente. No fue hasta el verano de 1945 cuando el Festival se volvió a organizar de nuevo siguiendo su concepción original. En 1946 finalmente se inició el verdadero proceso de normalización y continuidad gracias a que los miembros de la Ópera Estatal de Viena y la Orquesta Filarmónica de Viena volvieran a estar disponibles. En 1948 empezó a sonar el nombre de un director, cuyo nombre todavía hoy en día sigue estrechamente ligado al Festival de Salzburgo: Herbert von Karajan.

La era de Herbert von Karajan
El día 26 de julio de 1960, Herbert von Karajan inauguró la recién construida Gran Casa del Festival y con ello comenzó una nueva época para este evento. El formidable nuevo auditorio tenía una capacidad de más de 2.200 espectadores. La idea principal no era la escenificación de la totalidad de la obra de Mozart, sino la representación de sus óperas más conocidas del siglo XIX. Karajan consiguió internacionalizar el Festival. Tras su fallecimiento en 1989 había que superar el estancamiento que se había hecho notar sobre todo en los últimos años de la era de Karajan.    

La apertura
El principal objetivo de Gerard Mortier durante el periodo que permaneció en Salzburgo (desde 1990 hasta 2001) fue iniciar un proceso de apertura. El repertorio se volvió más amplio y más moderno, las escenificaciones adoptaron nuevos puntos de vista todavía inexplorados y a veces estéticamente provocadores, y el Festival consiguió atraer a un público diferente y más joven. Cada edición del Festival se realizó bajo un lema, cuya idea principal estaba presente en todo el programa. Además, aumentó notablemente el número de nuevas producciones lo cual contribuyó a que una nueva generación de directores se diera a conocer al gran público.

Segunda Modernidad
A partir de 2002 el nuevo director del Festival Peter Ruzicka se marco cinco objetivos a la hora de realizar su trabajo. En primer lugar llevó al escenario nuevas producciones, inaugurando por ejemplo el primer ciclo que llevó al escenario las 22 óperas de Mozart, rindiendo así homenaje al hijo más famoso de la ciudad. Incluyó en el programa obras de Richard Strauss, quien fue uno de los principales fundadores del Festival. También presentó por primera vez al gran público el trabajo de compositores expulsados o prohibidos durante la época Nazi, como Korngold, Zemlinsky y Schreker. Además fomentó la adopción de nuevos puntos de vista, explorando los límites de lo que era la estética de la "Segunda Modernidad". Finalmente reivindicó que se promovieran los estrenos y durante los cuatro años que duró su labor como director del Festival logró que se registrara el mayor número de espectadores y las mayores recaudaciones desde la era Karajan.
Desde el año 2007, el nuevo director del Festival es Jürgen Flimm.

Festival de Salzburgo